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Equipo de Agrocom · Infonet Consultores4 min de lectura

Cajas de limones recién llegados del campo sobre la mesa de recepción a la entrada de un almacén de confección

Muchas de las discusiones entre una comercializadora y sus productores empiezan en el muelle de recepción, aunque estallen semanas después, cuando llega la liquidación. Un peso que nadie comprobó, unas cajas mal contadas o una calidad que el agricultor no vio clasificar se convierten en desconfianza. Este artículo repasa cómo organizar la recepción para que lo que se registre ese día no se discuta después.

De dónde vienen las discusiones

MotivoLo que dice el productorLo que suele haber detrás
Peso«Yo traje más kilos»Tara de envases o palés mal descontada, o fruta pesada en distinto momento
Cajas«Te dejé más cajas»Recuento a ojo o envases de otro productor mezclados
Calidad«Mi fruta era de primera»Clasificación hecha sin él delante y sin registro
Parcela o variedad«Esa no era mi variedad»Datos apuntados después, de memoria
Hora de entrega«La traje recién cogida»No consta cuándo llegó la fruta ni cuánto esperó

En todos los casos el problema es el mismo: no hay un registro que las dos partes reconozcan como bueno.

Los datos que deben quedar en cada entrada

  • Fecha y hora de llegada.
  • Agricultor y, si trae fruta de varias fincas, la parcela de cada partida.
  • Producto y variedad.
  • Número de cajas y tipo de envase.
  • Peso bruto, tara y peso neto.
  • Transportista y, si lo hay, la cuadrilla que ha recolectado.
  • Observaciones de calidad en la descarga: temperatura, daños visibles, suciedad.
  • La conformidad del agricultor, mejor con su firma.

Si un dato no se apunta en el momento, se apuntará más tarde y peor. La regla de oro es que el albarán se cierre con el agricultor delante.

Paso a paso en el muelle

  1. Identifica la partida. Antes de descargar, quién es, de qué parcela viene y qué trae.
  2. Pesa con criterio fijo. Las taras de cada tipo de caja y palé tienen que estar definidas y ser conocidas por el productor. Nada de taras distintas según quién esté en la báscula.
  3. Cuenta las cajas por tipo. Así sabes cuántos envases devuelve y el saldo de envases se actualiza solo.
  4. Toma la muestra de calidad delante del productor o, si no puede quedarse, con un criterio escrito que conozca de antemano.
  5. Revisa el albarán con él. Que vea los kilos netos, las cajas y los datos de parcela y variedad.
  6. Firma y copia. El agricultor firma y se lleva su copia, en papel o por correo electrónico.

Lo que conviene pactar antes de la campaña

Muchas discusiones se evitan si las reglas están claras antes de la primera entrega. Para la compra de fruta al productor, el artículo 9 de la Ley 12/2013, de la cadena alimentaria, pide que el contrato alimentario recoja, entre otros extremos, el objeto con sus categorías, el precio o la forma objetiva de calcularlo, las condiciones de entrega y puesta a disposición de los productos y, en su caso, las penalizaciones por no conformidades o incidencias debidamente documentadas, que tienen que ser proporcionadas y equilibradas para ambas partes. Las entregas de los socios a su cooperativa, cuando los estatutos les obligan, quedan fuera de esa ley; aun así, tener las reglas por escrito ayuda igual.

En la práctica, conviene dejar por escrito:

  • Cómo se pesa y qué tara tiene cada envase.
  • Cómo se clasifica la calidad y qué pasa con el destrío.
  • Qué condiciones debe cumplir la fruta al llegar (tiempo desde la recolección, temperatura, envases limpios).
  • Qué pasa con los envases no devueltos.
  • Cómo se calcula el precio que se le pagará y cuándo.

Errores que se repiten

  • Apuntar en un papel y pasarlo al ordenador por la tarde. Es la forma más segura de equivocarse con una parcela o un número de cajas.
  • No dar copia al agricultor. Si él no tiene su albarán, cualquier cifra posterior le parecerá sospechosa.
  • Clasificar sin dejar rastro. Si la calidad no se registra en la entrada, la liquidación no se puede explicar.
  • Taras «de costumbre». Si no están escritas, cada encargado aplica la suya.
  • Mezclar la fruta antes de cerrar la entrada. Una vez mezclada, ya no se puede comprobar nada.

Cuando la fruta llega mal

Habrá días en que una partida llegue caliente, con podredumbre, mezclada o con envases sucios. Es el momento en que más fácil es discutir y en el que más importa hacerlo bien:

  1. Apártala sin mezclarla con el resto de la fruta del día, identificada con su albarán.
  2. Documenta lo que ves: anota la incidencia en el propio albarán y, si es posible, haz fotos de las cajas y de la muestra.
  3. Avisa al productor en el momento, no al liquidar. Si está presente, que lo vea; si no, llámale ese mismo día.
  4. Aplica lo pactado: si hay una penalización o una reclasificación prevista en el contrato, aplícala tal cual y explícala.
  5. Revisa la causa: si se repite con el mismo productor, quizá el problema está en la hora de recolección, en el transporte o en los envases que le entregas.

Una incidencia registrada el mismo día y comunicada con datos casi nunca acaba en discusión. La que aparece por primera vez en la liquidación, casi siempre.

Cómo lo resuelve Agrocom

En Agrocom el albarán de entrada registra la fecha y la hora, el agricultor, la parcela y el peso neto, y deja constancia de la entrada con la firma del agricultor en la tablet y la posterior impresión del albarán firmado. Cada línea recoge parcela, variedad, cajas, envase, peso neto, peso bruto y trazabilidad, junto con el transportista y la cuadrilla, y los documentos se pueden enviar por email.

Ese mismo albarán alimenta la trazabilidad de la fruta y las liquidaciones a productores, de modo que lo que se firmó en el muelle es lo que después se liquida.

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