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Equipo de Agrocom · Infonet Consultores5 min de lectura

Palot de plástico lleno de pomelos recién cosechados en una calle entre hileras de cítricos

El agricultor entrega su fruta un lunes, la comercializadora la vende a lo largo de la semana a precios distintos y, semanas después, le llega una liquidación con un solo precio por kilo. Si nadie le explica de dónde sale ese número, lo normal es que desconfíe. Este artículo repasa cómo se forma el precio medio de liquidación, qué conviene enseñar al productor y qué errores provocan casi todas las discusiones.

Qué es el precio medio de liquidación

En muchas comercializadoras la fruta de varios productores se junta: se manipula en las mismas líneas, se confecciona con las mismas marcas y se vende a muchos clientes. Es imposible decir que la caja que compró un cliente de Alemania el miércoles era exactamente la fruta de un agricultor concreto. Por eso se reparte el resultado de la venta entre todos los que aportaron fruta de las mismas características en el mismo periodo.

El precio medio, dicho de forma sencilla, es lo que se ha ingresado por la venta de un grupo de fruta homogéneo dividido entre los kilos de ese grupo, después de descontar los gastos que se hayan pactado. Ese grupo suele definirse por:

  • Periodo: la semana, la quincena o el periodo que use tu empresa.
  • Producto y variedad: no vale lo mismo una variedad temprana que una tardía.
  • Calidad o categoría: primera, segunda, destrío o industria, según cómo clasifiques la fruta.
  • Otros criterios: calibre, tipo de confección, cultivo ecológico o convencional, si lo diferencias al vender.

Cuanto más fino sea el grupo, más justo resulta para el que entrega buena fruta, pero también más difícil de explicar. Lo importante es que el criterio sea siempre el mismo y que el agricultor lo conozca antes de entregar.

Cómo se calcula paso a paso

  1. Se suman las ventas del grupo. Todas las expediciones a clientes de esa fruta en el periodo, con su precio final (incluidas las rebajas, abonos o reclamaciones que se hayan aceptado).
  2. Se restan los gastos comunes. Manipulación, envases y materiales, transporte, comisiones o los que digan vuestros acuerdos.
  3. Se divide entre los kilos liquidables. Normalmente los kilos netos de entrada aceptados en esa categoría, no los kilos vendidos.
  4. Se aplica a cada productor. Sus kilos de cada grupo por el precio medio de ese grupo.
  5. Se añaden o restan los conceptos individuales. Anticipos ya pagados, envases no devueltos, servicios prestados a ese agricultor y los impuestos que correspondan.

Un ejemplo con cifras inventadas, solo para ver la mecánica: en una semana se venden 40.000 kg de fresa de primera por 64.000 €. Los gastos comunes pactados suman 12.000 €. Quedan 52.000 €, que divididos entre los 40.000 kg entregados dan 1,30 €/kg. Un agricultor que entregó 3.000 kg de esa categoría cobra 3.900 € por ese concepto, menos sus descuentos particulares.

Lo que el agricultor quiere ver en su liquidación

Una liquidación que solo pone «kilos × precio = total» genera preguntas. La que se entiende a la primera suele incluir:

DatoPor qué ayuda
Albaranes de entrada liquidados, con fecha y kilosPuede comprobarlos con las copias que se llevó al entregar.
Kilos por categoría o calidadExplica por qué no todo se paga al mismo precio.
Precio medio de cada grupo y periodoLe permite comparar semanas y variedades.
Gastos descontados, uno por unoEvita la sensación de «me han quitado algo y no sé qué».
Base imponible, impuestos y total a cobrarEs lo que va a ver en el banco.

Si además puedes enseñarle cómo ha evolucionado el precio medio en las últimas semanas, la conversación cambia: deja de ser «por qué me pagas tan poco» y pasa a ser «cómo ha ido el mercado».

Errores que provocan discusiones

  • Cambiar el criterio a mitad de campaña. Pasar de liquidar por semana a hacerlo por quincena, o juntar dos categorías, sin avisar. Aunque el resultado sea parecido, el agricultor lo vive como un cambio de reglas.
  • Mezclar kilos de entrada y kilos vendidos. Entre la entrada y la venta hay mermas: deshidratación, fruta que no pasa la selección, devoluciones. Hay que decidir y explicar sobre qué kilos se calcula.
  • Gastos que aparecen sin explicación. Si un gasto no estaba en el acuerdo o no se ve en la liquidación, va a acabar en discusión.
  • Abonos de clientes que llegan tarde. Una reclamación que se resuelve después de liquidar obliga a regularizar. Conviene pactar cómo se trata.
  • Albaranes de entrada dudosos. Si el peso o la categoría de la entrada no quedaron claros en su día, el precio medio no arregla nada. Ahí empieza el problema.

El precio tiene que estar pactado por escrito

Cuando la comercializadora compra la fruta al productor, la relación entra en la Ley 12/2013, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria. Su artículo 9 pide que el contrato alimentario recoja, entre otros extremos, el precio, que puede ser fijo o variable, pero en este último caso determinado solo por factores objetivos, verificables, no manipulables y expresamente establecidos en el contrato. El mismo artículo exige que el precio que percibe el productor primario sea superior a su coste efectivo de producción.

Para una liquidación a precio medio esto significa que el contrato debe describir cómo se calcula ese precio: qué ventas cuentan, qué gastos se descuentan y por qué periodo. La ley excluye de su ámbito las entregas de los socios a sus cooperativas o entidades asociativas cuando los estatutos les obligan a entregar. Cada caso tiene matices, así que revisa tus contratos con tu asesor.

Cómo contarlo en persona

Además del papel, la explicación en el almacén cuenta mucho. Algunas pautas que funcionan:

  • Explica el criterio al principio de campaña, no cuando llega la primera queja.
  • Usa siempre la misma hoja y el mismo orden de conceptos.
  • Ten a mano sus albaranes de entrada firmados: zanjan casi todas las dudas sobre kilos.
  • Separa lo que depende del mercado (precio de venta) de lo que depende de su fruta (categoría, destrío).
  • Si hay una semana mala, dilo antes de que llegue la liquidación.

Cómo lo resuelve Agrocom

Agrocom liquida a los productores con un asistente de liquidaciones y una pantalla de precios medios que se adapta a las preferencias de cada empresa. Cada liquidación recoge el productor, la campaña, las líneas liquidadas con cantidad, precio e importe, y los ingresos, los gastos, la base imponible y el total a cobrar.

Lo que se liquida sale de lo que ya está registrado en el programa: los albaranes de entrada firmados por el agricultor en la tablet y las expediciones a clientes. Así, cuando un productor pregunta, tienes delante de dónde sale cada kilo y cada euro. Puedes ver cómo funciona en la página de liquidaciones a productores.

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